Módulo 2
Las
Funciones Comunicativas
1. Fórmulas
convencionales. Peticiones
Para formular enunciamos nos servimos de estructuras
de exclamación, interrogativas, afirmaciones, pero podemos utilizar todas ellas
para expresar diferentes acciones que queremos llevar a cabo, para conseguir un
mismo propósito (aconsejar, pedir, protestar, etc.).
Desacuerdo:
-
Sí claro, pero…
-
No sé, no sé..
-
¡Qué tontería!
-
No estoy muy de acuerdo…
Pedir cerrar la
puerta:
-
¡Oye, tú, la
puerta!
Al mismo tiempo,
estos diferentes enunciados los utilizamos dependiendo de la situación y de a quién nos dirijamos
(Emisor y destinatario, distancia social).
Enunciados
distintos pueden provocar reacciones diferentes del interlocutor, de la misma manera que cada uno de los enunciados
encontraría reacciones variadas en interlocutores diferentes.
Otra
característica de los enunciados es que, normalmente, no hay una expresión
literal en él de lo que se quiere decir o expresar realmente, y además varía lo
que se quiere decir dependiendo de las situaciones. Es decir no hay siempre una concordancia entre el
significado literal del enunciado y la
función que ejerce dentro del intercambio comunicativo.
Ej. ¡Qué tontería! es una exclamación por la
cual, en principio, un hablante manifiesta un sentimiento desfavorable o una
valoración negativa; sin embargo, será una expresión de desacuerdo cuando se
enuncie como respuesta a una opinión formulada por otra persona.
● Fórmulas convencionales:
Son frases de uso
frecuente que se han convertido en formas habituales de expresar algo (una
función) que no corresponde a su sentido literal. Son expresiones o fórmulas
habituales que cumplen una función concreta.
Las
"fórmulas convencionales" tienen que ver con que hay ciertos tipos de
enunciado que, incluso fuera de contexto, relacionamos casi automáticamente con una función concreta (Yo que tú + frase
–para aconsejar; puedes+ infinitivo –para pedir).
Sin embargo, las
fórmulas no convencionales necesitan de un contexto específico para ser
interpretadas (¡Oye, tú, la puerta! –puede referirse a abrirla o a cerrarla!).
La convencionalización
de una expresión no tiene por qué ser total, sino que puede darse en grados
variables:
-
Algunas veces,
frases frecuentes para una función, pueden tener otro significado en
situaciones diferentes, por tanto aunque para una función concreta podría actuar
como fórmulas convencionales, no lo son en todos los contextos y por tanto,
están menos convencionalizadas que otras.
Ej. Recurrir a una exclamación como ¡Que hace frío!
es frecuente para pedir a alguien que cierre la puerta, pero (a diferencia
de ¿Le importaría cerrar la puerta?) hay bastantes situaciones en las
que no sería una petición. Así pues, ¡Que hace frío! está menos
convencionalizado que ¿Le importaría cerrar la puerta? (y, por tanto,
requiere de mayor cantidad de información contextual para ser entendido como
petición).
Por otra parte,
existen formulaciones altamente convencionalizadas que se aplican solo en
situaciones muy específicas (y por tanto, no tienen la misma función en otros
contextos): es lo que ocurre con frases como ¡Rómpete una pierna! o ¡Mucha
mierda!, que en el mundo del teatro (pero no en otros ámbitos) son fórmulas
convencionales para desear suerte.
● Estrategias
para formular enunciados (peticiones):
Hay
formas directas de realizar una petición, y formas indirectas.
-
Imperativo:
o
Fórmula directa
o
Inferencia
inmediata
o
Menor grado o
falta de cortesía
-
Fórmulas
convencionales
o
Indirecta en
grado variable.
o Inferencia no tan
inmediata, excepto en las más convencionalizadas.
o
varios tipos. 1-
Poder +Infinitivo.
o
Grado de cortesía
variable.
-
Insinuaciones
o
Fórmula indirecta
en grado variable.
o
Inferencia no tan
inmediata.
o
Mayor cortesía
● Adecuación de
los enunciados depende de (factores de la comunicación):
o
Función
o
Situación
o
Quien es el
emisor
o
Quién es el
destinatario
o
Distancia social
o Actitudes de los
interlocutores (cultura y expectativas sociales)
● Algunas aclaraciones más (José Amenos,. Curso Lengua
y Comunicación. Instituto Cervantes):
Las peticiones pueden realizarse o bien de forma directa, o bien indirectamente. Realizar una petición de manera directa supone, básicamente, formularla a través de un imperativo, o simplemente mencionando aquello que quieres conseguir:
(1) La sal, por favor.
(2) Pásame la sal.
Más allá de esas formulaciones directas, todas las formulaciones son, en mayor o menor grado, indirectas. Y ahí tienes dos opciones para pedir: o las fórmulas convencionales o las insinuaciones.
Las fórmulas convencionales son frases del tipo:
(3) ¿Tienes un bolígrafo?
(4) ¿Me darías un cigarrillo?
(5) ¿Puedes cerrar la ventana?
(6) ¿Te importaría hablar tú con el jefe?
(7) ¿Me harías el favor de ir en mi lugar?
Las frases (3)-(7) son formulaciones indirectas porque lo que hace el emisor es preguntar por la posibilidad, la capacidad o la buena voluntad del destinatario. Es decir, actúa como si estuviera por debajo del destinatario, como si se pusiera a su merced. Es solo una estrategia de cortesía, claro.
El hecho de que estas formulaciones indirectas sean en la práctica tan frecuentes las ha convertido en "convencionales": son formas estereotipadas de pedir algo.
Por último, tenemos las insinuaciones. Las insinuaciones no son convencionales, porque (a diferencia de las anteriores) no son formas estereotipadas de formular una petición. Las insinuaciones suelen considerarse aún más corteses que las fórmulas convencionales, ya que el emisor ni siquiera llega a pedir lo que quiere, y confía en las capacidades inferenciales del destinatario para que entienda el deseo de que haga algo:
(8) Qué frío hace hoy, ¿no?
(9) ¡Qué bueno estaba el té que me diste el otro día!
En resumen: los imperativos no son fórmulas convencionales, y las insinuaciones tampoco. Las fórmulas convencionales son maneras indirectas de manifestar una petición que han pasado a ser comunes en la lengua; por eso se dice que son "convencionales" y que son "fórmulas".
2. Funciones, exponentes funcionales, nociones
(análisis y enseñanza de lengua extranjera)
- Funciones comunicativas
o lingüísticas (actos de habla):
Comunicamos con un objetivo (obtener o establecer opinión, contacto, conseguir
información u objeto, conocer). Esos objetivos constituyen la función comunicativa
de los enunciados que producimos.
o
Las funciones
comunicativas son acciones, intenciones comunicativas determinadas que el
hablante quiere realizar, expresar a través de la lengua (pedir, afirmar, preguntar,
saludar, dar, insultar…) al producir un
enunciado. Son acciones que llevamos a cabo al hablar por eso algunos llaman a
las funciones, actos de habla.
- - Exponentes
funcionales (enunciados): Los
enunciados son el instrumento lingüístico que facilitan el cumplimiento de la
función. Enunciados que produce un hablante, considerados desde el punto de
vista de la función que llevan a cabo.
Una misma función comunicativa se puede dar con
diferentes exponentes, pero no todos sirven para una misma situación
comunicativa, no todos son igualmente frecuentes, ni tienen la misma estructura
formal. Por tanto, esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de enseñar. Las
diferentes estructuras se enseñan en diferentes niveles.
La elección del exponente por parte del hablante se
produce con respecto a la función a desempeñar y la situación (Adecuación
pragmática), que tienen, además, en cuenta:
- Destinatario
- Registro léxico
- Adecuación de las
fórmulas convencionales a la función comunicativa
- Frecuencia de uso
del exponente.
- - Nociones: Conceptos que se expresan, aunque no solo, a través del léxico,
entendido como el conjunto de unidades (palabras y expresiones) que se
manejan en una lengua para expresar un concepto determinado.
Estas nociones son muy heterogéneas: objetos concretos
(mesas y sillas, etc.), sentimientos, de categorías abstractas y de entidades
imaginarias.
-Nociones
generales (tales como tiempo,
espacio, cantidad…), que pueden aparecer en muchas situaciones y ámbitos
conceptuales distintos.
-Nociones
específicas (por ejemplo, espacios
urbanos, clima y tiempo atmosférico, profesiones, tipos de
transporte…), mucho más concretas y características de ciertos entornos.
● Acciones del acto del habla. Teoría
de los Actos de Habla (John L. Austin, 1962 y John R. Searle, 1969)
Esta teoría afirma que hablar o decir
conlleva a realizar acciones (confirmar, pedir, exhortar, rogar, etc.). Estas acciones realizadas a
través del uso de la lengua son lo que Austin y Searle estudian bajo la
denominación acto
de habla.
En la Teoría de los Actos de Habla se
considera que al hablar realizamos tres acciones:
- Locución: Es el acto físico de producir una cadena de sonidos que constituyen palabras y frases.
- Ilocución: El acto pragmático que llevamos a cabo producir un enunciado que tiene una forma determinada. Por ejemplo, una pregunta como "¿Puedes venir" se interpreta como una petición, mientras que "Ven ahora mismo" se interpreta como una orden y "Ay, ojalá pudieras venir" se interpreta como un deseo o un ruego.
- Perlocución: Es el efecto concreto producido en la vida real a través de la emisión de enunciados. Por ejemplo, la ejecución (o el incumplimiento) de una orden.
La Teoría de los Actos de Habla clasifica los enunciados según su fuerza ilocutiva, es decir, según el acto pragmático que un enunciado puede llevar a cabo: ordenar, pedir, rogar, indicar, opinar, etc.
[José Amenos. Curso Lengua y Comunicación. Instituto Cervantes]
3. Recursos
para la clase: Funciones, nociones y exponentes
Criterios a tener en cuenta por el profesor
Se ha comprobado que el componente pragmático de la comunicación y los factores de los actos del habla (funciones, exponentes y
nociones) tienen mucho peso en el uso de la lengua. Esta realidad era y es
necesaria englobarla en los planes de estudio de una lengua extranjera. En
consecuencia, los estudios de Wilkins empezaron a tomar relevancia, hacia los
años 60 del s. XX, dando lugar al Nivel
Umbral (1979 para español), el Marco Común Europeo de Referencia para las
lenguas (MCER, 19) sobre el que se basa el Programa Curricular del Instituto
Cervantes (2006). Así, las funciones, nociones y exponentes son unidades
básicas en la programación de la enseñanza de una lengua.
-
- Su aprendizaje se
clasifica en 3 niveles
o
A1-A2
o
B1-B2
o
C1-C2
- - Adecuación
pragmática: El alumno debe aprender no sólo a formular exponentes (imperativo,
fórmulas convencionales o insinuaciones) sino a usarlas en las situaciones
adecuadas. Para ello es necesario que el alumno tenga en cuenta:
Qué pide
(intención)
Qué
relación tiene con el destinatario (registro, distancia social)
Situación (registro y frecuencia en el uso)
Qué fórmulas puede utilizar (exponente)
- - Progresión en el
aprendizaje:
o Las fórmulas
convencionales por ser frecuentes en un ámbito y comunidad facilitan la
comprensión en la comunicación, y aquellas que ayudan a desenvolverse en situaciones
básicas, pueden ser de gran utilidad en los primeros niveles.
o Por tanto, la
progresión en el aprendizaje puede entenderse en parte como una evolución que
va desde la posibilidad de expresarse mediante fórmulas estereotipadas en
situaciones corrientes y previsibles hasta la capacidad de comunicarse de forma
matizada y personal en situaciones complejas e imprevistas.
o Cuanto más alto
es el nivel, mayor flexibilidad y capacidad de crear e improvisar en el uso de
la lengua. Es decir, cuanto más alto es el nivel, mayor conocimiento de los
mecanismos gramaticales y pragmáticos de la lengua (el registro, la adecuación
al contexto, la capacidad de entender y producir enunciados indirectos no
convencionalizados...)
- - Factores a tener
en cuenta para valorar la dificultad de los exponentes funcionales y los
contenidos nocionales para su distribución en los distintos niveles de
enseñanza de lenguas extranjeras.
o Tipo de
situación (más o menos cotidiana) y de necesidad (más o menos básica). Primero, enseñar a resolverse en situaciones básicas
o concretas o comunes, para progresar a desenvolverse en situaciones menos
comunes y a situaciones más allá de la supervivencia y las formulaciones más abstractas son propias de los niveles
superiores.
o Mayor o menor
complejidad de la función (Opinar,
preguntar, etc.).
o La adecuación
de las fórmulas convencionales a la función comunicativa. La complejidad de la formulación de las
fórmulas convencionales. Esto tiene influencia en el tipo de estructura de
los exponentes funcionales. Así, a lo largo de los diferentes niveles de
enseñanza, se avanza de exponentes funcionales con función y estructuras
gramaticales sencillas a otro de mayor complejidad.
o Complejidad formal
de las estructuras gramaticales.
o El registro del
léxico (formal/informal, coloquial/vulgar, neutro)
o Frecuencia del
uso del exponente.
o Complejidad de
las nociones que intervienen en ella.
Las funciones comunicativas aparecen en todos los
niveles, pero algunas se trabajan más en unos niveles que otros según su relación con la mayor o menor complejidad de
la estructura formal de los exponentes y de las nociones.
Sin embargo los exponentes funcionales se dan según
su complejidad a lo largo de los niveles, presuponiéndose el dominio de los
anteriores en un nivel superior. Pero estos basan su complejidad en varios
factores y no únicamente en el gramatical:
- - Los materiales
del profesor o las actividades que se exponen en el aula con carácter funcional
y no gramatical cumplen las siguientes características:
- Ponen en relación forma y función
- Se incluyen datos sobre la situación
de la comunicación.
- Se invita a los aprendices a utilizar diferentes
exponentes para llevar a cabo funciones comunicativas concretas en situaciones
específicas.
- - Las actividades orientadas hacia la comunicación
deben ocupar un papel destacado, ya que resultan fundamentales en el
desarrollo de la capacidad de manejar la lengua.
María, aprecio especialmente el esfuerzo de clarificación de conceptos que estás haciendo. Creo que te será muy útil y que, al final, habrás aprovechado muy bien el curso. ¡Enhorabuena!
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